La historia del Mercado del Val está ligada a uno de los grandes cambios urbanos que vivieron muchas ciudades españolas durante el siglo XIX: el paso de los mercados al aire libre a espacios cubiertos, más higiénicos, organizados y permanentes.
En Valladolid, esta transformación llegó en un momento en el que la ciudad empezaba a modernizar sus infraestructuras y a adaptar sus espacios públicos a nuevas necesidades económicas y sanitarias. Fue así como, a finales del siglo XIX, se impulsó la creación del Mercado del Val, convirtiéndose en uno de los primeros grandes mercados cubiertos de la ciudad.
Su aparición cambió por completo la dinámica comercial de la zona. Lo que antes eran puestos dispersos o actividad temporal pasó a concentrarse en un espacio fijo donde carniceros, fruteros, pescaderos y pequeños comerciantes comenzaron a desarrollar una actividad mucho más estable.
Durante buena parte del siglo XX, el mercado fue uno de los principales puntos de abastecimiento del centro de Valladolid. Generaciones enteras hicieron aquí su compra diaria, convirtiéndolo no solo en un espacio económico, sino también en un lugar de relación social.
Con el paso de las décadas, y tras distintos procesos de renovación, el Mercado del Val ha sabido adaptarse a nuevas tendencias gastronómicas y comerciales sin perder su esencia.