El Campo Grande tiene su origen en terrenos que, durante siglos, estuvieron situados en la periferia de la ciudad. Antes de convertirse en parque, esta zona estaba vinculada a usos menos definidos: espacios de transición entre el casco urbano y áreas abiertas utilizadas para actividades diversas.
Su transformación comienza en el siglo XVIII, cuando Valladolid empieza a reorganizar parte de su entorno urbano con criterios más ordenados y paisajísticos. Sin embargo, será en el siglo XIX cuando el espacio adquiere su forma actual como parque urbano, en línea con las tendencias europeas de creación de jardines públicos.
Durante este proceso se introducen elementos característicos del paisaje romántico: caminos sinuosos, arbolado denso, zonas de sombra y pequeños elementos ornamentales. La idea no era solo embellecer la ciudad, sino ofrecer un lugar de paseo y sociabilidad para una población urbana en crecimiento.
Con el paso del tiempo, el Campo Grande se consolidó como uno de los principales espacios de encuentro de Valladolid. Ha sido escenario de actos públicos, paseos burgueses, encuentros sociales y, más recientemente, de la vida cotidiana de estudiantes, familias y visitantes.
También ha ido incorporando elementos simbólicos como esculturas, estanques y la presencia de fauna semilibera, especialmente pavos reales, que se han convertido en una de sus imágenes más reconocibles.