No todos los palacios de Valladolid nacieron para alojar reyes, linajes medievales o altos cargos de la corte. Algunos surgieron por algo igual de poderoso en aquella época: el éxito económico. El Palacio de Fabio Nelli es probablemente el mejor ejemplo.
Situado en pleno casco histórico, este edificio resume un momento muy concreto de la ciudad, cuando Valladolid atraía comerciantes, banqueros y hombres de negocios que entendieron que el poder también podía construirse lejos de los títulos nobiliarios. Visitarlo es asomarse a una Castilla donde el prestigio comenzaba a medirse no solo por la sangre, sino también por la influencia económica.


