El origen del Colegio de San Gregorio se sitúa a finales del siglo XV, en un momento en el que Valladolid se consolidaba como uno de los grandes centros políticos, religiosos y administrativos de la Corona de Castilla.
Fue fundado por el dominico Alonso de Burgos, confesor de los Reyes Católicos, con la intención de crear un centro de formación teológica avanzado para la orden dominica. No era un espacio educativo común: era una institución destinada a formar a los principales pensadores religiosos del reino.
En este contexto, el edificio no solo tenía una función académica, sino también ideológica. La teología dominica desempeñaba un papel fundamental en la construcción del pensamiento oficial de la época, especialmente en un momento de expansión política y religiosa de la monarquía.
Con el paso del tiempo, el colegio perdió su función original, pero su edificio se mantuvo como uno de los grandes referentes del patrimonio artístico de la ciudad. En el siglo XX fue reconvertido en sede del Museo Nacional de Escultura, lo que permitió preservar y reinterpretar su valor arquitectónico en un contexto cultural contemporáneo.
Hoy sigue siendo uno de los espacios donde mejor se entiende la relación entre arte, religión y poder en la Castilla de finales de la Edad Media.